BLOG: La vieja de historia

Otra forma de entrar al mundo del ballet

Todo lo que debes saber sobre el ballet Manon de Kenneth MacMillan

Importancia de Manon

por Porf. Mag. Lucía Chilibroste*       

Dame Antoinette Sibley y Sir Anthony Dowell en Manon

 

    En 1974 Kenneth MacMillan estrenaba Manon junto al Royal Ballet. Su trayectoria lo respaldaba. Hacía cuatro años que era el director de la compañía, era su tercer ballet de tres actos, y contaba con un interesante historial de ballets cortos.

            Sin embargo Manon generó una gran conmoción en la audiencia. La crudeza del argumento que se bailaba, el realismo con que se presentaban las miserias humanas y la complejidad psicológica y amoral de sus personajes, especialmente de su heroína, desafiaban todas las convenciones del mundo del ballet.

            Y esa fue en gran parte la marca de MacMillan. Para él, en clara oposición al otro gran referente del ballet británico y anterior director del Royal Ballet, Frederick Ashton, lo que importaba del ballet no era la belleza, sino las emociones humanas. Y éstas no siempre eran hermosas, heroicas o sublimes. Por el contrario, prefirió hurgar en la profundidad de las emociones oscuras.

            MacMillan prontamente se convirtió en uno de máximos coreógrafos del siglo XX. Concibió la escena como un mundo en sí mismo en el que una cuarta pared separaba al público de la escena, y el público cumplía la función de voyeur. Además, en busca de un mayor realismo, abandonó la mímica del ballet y sin salirse de la técnica clásica, creó una serie de movimientos y combinaciones que no existían, expandiendo sustancialmente la paleta de movimientos. Se apartó de la mímica del ballet, siendo defensor de una generación de bailarines actores.

            La base del argumento de Manon es la novela fue publicada en 1733 por el Abate Prévost. En ésta el lector conoce la historia a partir de los ojos de Des Grieux, quien le cuenta al autor (de quien se señala que por su vida errante conocía perfectamente lo que su personaje narraba) cómo vivió una trágica historia de amor al conocer a Manon. Novela que fue llevaba al ballet en 1830 (Opera de París) y a dos óperas: una de Jules Massenet en 1884 y otra de Giacomo Puccini en 1893.      

            Pero MacMillan se separa de Prévost al poner el foco en Manon. Presenta unas escenas de ella bailando sola, en la que se puede conocerla directamente, con sus complejidades e intereses, y no a través de los ojos de su amante quien constantemente la justifica. Así como también el coreógrafo permite al público conocer escenas que no aparecen en el libro, como el paso a tres cuando su hermano y Monsieur GM la vienen a buscar. De hecho el título de la novela es “Historia del caballero Des Grieux y de Manon Lescaut” mientras que el del ballet es sólo “Manon”.

            La conmoción del estreno de Manon arrojó al mismo tiempo un ataque de la prensa y una fascinación del público. Los segundos triunfaron. Y desde su estreno Manon nunca se dejó de bailar y hoy en día es parte del repertorio de las grandes compañías del mundo.

 

 

Dame Antoinette Sibley y Sir Anthony Dowell en Manon

 

Argumento

ACTO I

PRIMERA ESCENA

            En las afueras de Paris, conviven la miseria y el hambre junto con la riqueza y la ostentación. Allí todo tiene un precio. Y Lescaut, el codicioso e inescrupuloso hermano de Manon, quien se encuentra esperando a su hermana para verla antes de su ingreso a un convento, lo sabe.

            Llega Des Grieux, un joven de origen noble, dedicado a los asuntos eclesiásticos. También Monsieur GM, un hombre rico y poderoso, junto a la Madama, quien le proveerá sus caprichos amorosos. Y luego llega Manon, acompañada de un hombre mayor, responsable de conducirla hasta el convento.

            Manon es una joven provinciana de 16 años, que al llegar a Amiens se deslumbra con lo que siente que las afueras de la capital francesa promete. E inmediatamente se da cuenta de lo que su belleza genera en las personas, y cómo eso le puede llegar a facilitar acceder a una vida más lujosa. Algo que igualmente nota Lescaut.

            Des Grieux, quien hasta entonces tenía por única preocupación el mundo eclesiástico y sus lecturas religiosas, también se fascina con Manon. Para él, que creía que el éxtasis sólo podía llegar del cielo, no puede creer lo que siente al verla. Aunque un tanto tímido al principio, se decide por declararle su amor e invitarla a que huya con él a París.

            Manon, también inmediatamente se siente flechada por Des Griuex. Y no teniendo ningún interés de entrar al convento, acepta la propuesta. Pero Lescaut tiene otros planes para su hermana. Y Monsieur GM le propone cierta recompensa si la encuentra.

 

SEGUNDA ESCENA.

            En un dormitorio en París, con una gran cama que simboliza el amor consumado, Des Grieux le escribe una carta a su padre para pedirle dinero. Ella lo interrumpe para declararle su amor y bailan una escena de amor juvenil, en la que los dos parecen no poder lograr separar sus manos ni dejar de admirarse mutuamente. Todo es amor genuino. 

            Pero cuando Des Grieux se retira para depositar la carta, llega Lescaut junto a Monsieur G.M. con la intención de persuadir a Manon para que abandone a Des Grieux en favor de Monsieur GM. El rico Monsieur GM, sabiendo el efecto que las riquezas podrían generar en Manon, le lleva un abrigo y joyas como regalo. Al ponérselos y sentirlos sobre su piel, Manon parece sentirse transportada e hipnotizada. Y se dispone, no sin dolor, a abandonar el amor con tal de no perder ese lujo.

            Cuando Des Griuex regresa y constata la huida de su enamorada, queda desconsolado. Lescaut intenta persuadirlo de que la nueva situación de su hermana beneficiará a los tres, y que debe de aceptarla de buena gana. Ella es muy práctica y cree que no hay forma más fácil de que todos tengan una mejor vida que de esa manera. Algo que no acepta el joven idealista y enamorado.


ACTO II

PRIMERA ESCENA

            Manon llega a la fiesta organizada por Monsieur GM en el burdel de la Madama. Lleno de prostitutas y clientes, su entrada marca cómo ha asumido su nuevo rol, el cual genera admiración en los presentes. Monsieiur GM, claramente el dueño de la situación, casi como un voyeur disfruta de sentirse “amo” de Manon permitiendo, hasta que él lo decide, verla a ella con otros hombres.

            Allí también se encuentra Des Griuex, quien ha llegado junto a Lescaut. Des Grieux continúa sin entender cómo lo abandonó. Y ella se debate entre su vida de amor o lujo. Cuando se encuentra a solas, Des Grieux le insiste para que se vuelva a fugar con él. Y ella nuevamente acepta, pero preocupada por las riquezas, le pide que espere el momento justo de poder quitarle más dinero a Monsieur GM en las cartas y así lograr tener una vida más tranquila.

            Des Grieux acepta y con ayuda de Lescaut intentan hacer trampa en el juego. Pero Monsieur GM se da cuenta del engaño y la situación se sale de control. Hay lucha de espadas, muertos y heridos. Manon y Des Grieux logran huir, pero no Lescaut.

 

SEGUNDA ESCENA

            De nuevo solos, Manon y Des Griuex se reconcilian. Ahora es Des Grieux el más sensato al insistirle que deben de huir. Pero ella, fascinada con volver a apostar al amor, le dice que primero hay tiempo para reencontrarse.

            Es breve esa reconciliación, ya que la pulsera que en el la escena anterior le regaló Monsieur GM es motivo de conflicto entre la pareja. Él ve en esa joya un símbolo de su pasado, su traición y su pasión por el dinero. Y ella, al principio jugando y luego un tanto exacerbada, siente que esa pulsera le da poder e independencia, además de que le insiste que cada diamante serán los que les darán de comer.

            Antes de que logren huir llega Monsieur GM con la policía y Lescaut. En una Francia donde el dinero todo lo podía, Monsieru GM mata impunemente a Lescaut y denuncia a Manon por prostituta.


ACTO III

PRIMERA ESCENA.           

            Acusada de prostituta, Manon es obligada a realizar trabajo forzado y luego enviada a Luisiana. Y allí comienza el tercer acto, cuando las prostitutas deterioradas, hambrientas y maltratadas después de trabajo forzado y semanas de viaje transoceánico, descienden del barco. Libres, pero casi sin posibilidades de salir adelante y temerosas, afrontan una nueva vida.  

            Muchas de las damas del nuevo continente las reciben y apiadan de ellas. Manon llega junto al grupo de prostitutas acompañada de Des Grieux, quien no dudó en embarcarse con su amada, buscando la posibilidad de convertirla en su esposa y así lograr una nueva vida juntos en América.

 

SEGUNDA ESCENA

            El jefe de los carceleros que las recibe, elige a Manon para abusar de ella. Muy débil intenta resistirse sin éxito. Hasta que llega Des Grieux a rescatarla, pero al enfrentarse con el carcelero lo mata. Des Grieux, sorprendido de sí mismo, no logra reconocerse en esa situación. Pero saben que allí corren peligro y que deben de huir.

 

TERCERA ESCENA.

            Habiendo renunciado a todo, los dos jóvenes amantes se encuentran en los pantanos de Luisiana. Tras mucho andar para salvarse, Manon se encuentra muy debilitada. Des Grieux intenta ayudarla para que cobre fuerzas y puedan por fin vivir juntos y tranquilos. Pero su cuerpo no resiste y finalmente muere en sus brazos.

 

 

Los personajes de Manon 

 

 

Kenneth MacMillan

Kenneth MacMillan nació en Escocia en 1929 y prontamente, en los duros años 30´ su humilde familia se mudó a Great Yarmouth en busca de trabajo. Durante la segunda guerra mundial, siendo él un niño, su ciudad fue bombardeada y su escuela evacuada a Retford, donde comenzó en secreto sus estudios de ballet.

Cuando en sus primeras vacaciones volvió a visitar a su familia, se enteró que su madre, que sufría epilepsia, había muerto la noche anterior. Él cuenta que, desde ese momento, supo que estaba solo y que debía de valerse por sí mismo.

Escondido de su padre, con quien no tenía una buena relación, escribió una carta en su nombre se presentó a unas becas para la escuela de Salders Wells (hoy Royal Ballet), en la que es aceptado cuando tiene 15 años.

Al año siguiente, la muerte volvió a rondarle cuando su padre falleció de neumonía. Se mudó a Londres, y a pesar de entrar a la compañía y allí destacarse en roles clásicos, tampoco sintió que encajaba. Comenzó a tener pánico de salir a escena y dejó de bailar. 13 años después de la muerte de su padre, su hermana moría atropellada por un auto.  

Hacia 1953 había comenzado a desarrollar su labor coreográfica, a la que se dedicó el resto de su vida, convirtiéndose en uno de los más importantes del siglo XX. En ésta se reflejó esa sensación de outsider que siempre sintió. Influido por el movimiento de artistas descontentos de post guerra, quiso sacar al ballet de las historias de princesas. Sus personajes también fueron outsiders, anti héroes, parias o incomprendidos sociales que viven dramas profundos. Y MacMillan exploró sus complejidades psicológicas y trágicas situaciones en las que incluyó violaciones, drogadicción, sexo y suicidios.

Fue un gran contador de historias, especialmente de historias incómodas. Y para hacerlo llevó una concepción teatral a la escena y desarrolló un nuevo vocabulario de ballet expandiendo sus límites, desarrollado especialmente en sus pasos a dos, los cuales suelen ser los puntos álgidos de sus obras.

 

 

Algunas claves de Manon.

La obra se ubica en Francia entre los años 1715 y 1723, período transcurrido entre la muerte del rey Luis XIV y la asunción de su bisnieto Luis XVI, al que se le llamó la Regencia, por oficiar de regente el Duque Felipe de Orleans.

La muerte del viejo rey tras 72 años de reinado, generó una sensación de renovación espumeante, la cual fue acompañada de una gran volatilidad económica, especialmente a partir de la especulación financiera que se generó por venta de los territorios de Luisiana. Un tiempo donde muy rápido se podía hacer (y perder) mucho dinero. Y también donde la corrupción, abusos de poder y falta de moral de todos los sectores sociales parecían moneda corriente.

Ese contexto resulta clave para entender a los personajes del ballet, y MacMillan lo presenta desde que se abre la escena. Un mundo en el que todo está a la venta y en el que sobrevivir no parecía fácil, Manon, joven e ilusa, cree descubrir en sus encantos, la forma de salir adelante. Aunque en realidad las posibilidades eran muy pocas. Y menos para las mujeres.

Tal como señala el profesor de historia Colin Jones, en “el París de la Regencia se jugaba fuerte y se castigaba fuerte también. Especialmente a los que no tenían protección del círculo cercano a la elite social”[1]. Por eso desde la primera escena, Lescaut amenaza a su amante de tener el poder de acusarla de prostituta. Y luego al sentirse traicionado, Monsieur GM puede acusar a Manon de prostituta (que a su vez es abusada por el carcelero), y él, quien además asesinó a su hermano, quedar impune. “Es una sociedad peligrosa” señala Karl Burnet, quien fue un gran respositor del ballet “ya que cualquiera con dinero puede llegar a hacer lo que desee”. “Y las que más pierden son las mujeres” agrega otra gran repositora Patricia Ruanne. “Situación que para muchas mujeres desgraciadamente aún no ha cambiado tanto”[2] reflexiona.

            MacMillan sentía que la clave para comprender al personaje de Manon era su historia de pobreza. “Manon no tiene tanto miedo a ser pobre como vergüenza de ser pobre. La pobreza en ese tiempo era un largo y lento camino a la muerte”[3]. Antoniette Sibley, la primera Manon señala que ella no veía a Manon “como una maquinadora”, como sí era su hermano. Cree que Manon se fascina con el lujo y también con Des Griuex, pero piensa que puede tener las dos cosas sin problemas. Sólo cuando se da cuenta que Des Grieux no acepta eso, se ve forzada a tomar una decisión. Des Grieux no le teme a la pobreza, porque no la conoce.

            Como solía ser una marca registrada, MacMillan comenzó la creación del ballet por sus pas de deux (paso a dos, en los que baila la pareja principal). Cuatro momentos claves en los que se puede ver cómo pasan de ese primer enamoramiento inocente y puro en el primero, a la alegría y fascinación del segundo (pas de deux de la habitación). Luego el dramatismo del tercero (pas de deux de la pulsera) en el que a pesar de lograr cierta reconciliación, quedan claras sus diferentes formas de vivir. Hasta que en el último, el más trágico, recuerdan su vida pasada (ejecutando los pasos anteriores), pero de una manera radicalmente diferente. 

            MacMillan combina en estos pas de dux movimientos calmos con otros rápidos y acrobáticos. Recurre al leitmotiv coreográfico, usando los mismos pasos y la misma música. Se aparta de posiciones asociadas a lo clásico, incorpora lagunas del patinaje artístico y decide terminar con posiciones poco convencionales como un fuerte abrazo en el piso.

 

Música

            La música del ballet Manon pertenece al compositor francés Jules Massent (1814 – 1912). Pero MacMillan no quiso tomar la ópera que el compositor había escrito sobre Manon. Ni tampoco la de Puccini. Prefirió, con la colaboración de Leighton Lucas, un director de orquesta con experiencia en ballet y la pianista de del Royal Ballet Hilda Gaunt, crear algo nuevo a partir de diferentes músicas de Massenet.

            Para una historia francesa, Messenet parece haber sido ideal. Su estilo narrativo y dramático, desarrollado especialmente a partir de la guerra franco prusiana tras el deseo de crear un “estilo nacional francés” que se diferenciase del germano, aportaba la profundidad de la historia y los personajes que MacMillan buscaba para su ballet.

            Tomaron fragmentos de óperas, oratorios, trabajos orquestales y canciones. Algunos temas como Crepúsculo, Elegía o Abre tus ojos azules fueron usados como leitmotiv que marcan musical y coreográficamente momentos específicos del ballet. Un collage de música que Lucas unificó logrando una orquestación de gran coherencia musical.

 

 

[1] Colin Jones; Programa de mano de Manon, Royal Ballet, 2023/2024

[2] Entrevista de Lucía Chilibroste a Patricia Ruanne y Karl Burnett. Noviembre 2019

[3] Parry, Jane; “Different Drummer. The life of Kenneth MacMillan”; faber and faber; Londres; 2019, p.428

 

* Estos textos fueron escritos por Lucía Chilibroste para el programa de mano Manon, del Ballet Nacional del Sodre en diciembre de 2019

 

 

Si quieres conocer más sobre el ballet Manon

te invitamos al curso: Antes de abrirse el telón: Manon

QUIERO SABER MÁS

 

 NEWSLETTER

¿Quieres suscribirte a la newsletter?